jueves, 17 de abril de 2014

Magic Ice-Bar

En cuanto leí en un foro que en Oslo había un bar completamente hecho de hielo, tenía claro que una noche lo iba a visitar sí o sí.

Para entrar al bar hay que pagar 160 nok, pero con la entrada te dan una consumición. Teóricamente se supone que no hacen descuento ni por ser estudiantes ni por tener el Oslo Pass, pero como el “no” ya lo tenía, pues he preguntado. Resultado: 30 coronas que nos hemos ahorrado cada uno. (La entrada nos ha quedado por 130 nok = 16 €).

Aunque sabiendo donde íbamos nos hemos abrigado bastante, en el mismo bar también te dan una especie de capa y unos guantes para no congelarte. Tengo que decir que no vienen nada mal, ya que aunque al principio se está muy bien, a medida que pasa el tiempo la capa esa se agradece.


El bar me ha gustado mucho, ya que nunca en mi vida había estado en un sitio así. Y vete tú a saber si volveré a uno. Todo es de hielo: las paredes, las sillas, las mesas, los vasos... quitando el suelo y el techo. Además, hay distintas figuras esparcidas por el bar, incluyendo una copia de “El Grito”, con la que por supuesto me he sacado una foto.

La consumición que te dan es una especie de vino casero afrutado. Está rico, aunque tengo que admitir que por lo que hemos pagado nos esperábamos poder elegir un cubatilla. Cuando nos lo hemos acabado he preguntado al camarero cuánto nos costaría rellenar el vaso por pura curiosidad, y para nuestra sorpresa nos ha dicho que corría por cuenta de la casa. :)





Hemos tenido suerte también de que había poquita gente en el bar, ya que por lo que nos ha dicho el camarero la temporada con grandes cruceros empezaba en dos semanas. El echo de que ha habido un momento en el que hemos estado solos nos ha dado la oportunidad de sacarnos las fotos que nos ha dado la gana.


En conclusión, un bar que merece la pena visitar aunque solo sea una vez en tu vida. Eso sí, cuidado con no quedarse congelado!! Nosotros habremos estado como una hora o así dentro y ya se empezaba a notar el fresquillo.


miércoles, 16 de abril de 2014

Segundo día por Oslo II

El primero de los museos que hemos visitado es el Kon-tiki Musum.  Para el que no sepa lo que es el “Kon-tiki” es un barco fabricado por el noruego Thor Heyerdahl. Con él cruzó el Pacífico para intentar demostrar que gentes procedentes de Sudamérica podrían haber llegado hasta la Polinesia. Desde luego el museo es curioso y te da que pensar al ver las diferentes exposiciones. Podemos ver el “Kon-tiki” original y también otro barco con el que intentó mostrar otra de sus teorías: el “Ra”. Esta vez no lo consiguió.

Grabó un documental de su viaje, con el que ganó un Oscar que también está en el museo. Como no, foto al canto, no todos los días se puede ver un Oscar de verdad. :) No he visto el documental, pero tiene pinta de estar interesante.


Al lado del “Kon-tiki” está el Fram Museum.  Un museo bastante interesante con un barco enorme que se puede visitar por dentro y sentir que estás atravesando el Ártico. Si no me equivoco fue uno de los primeros en darse una vuelta por ahí. Hay muchos objetos y trajes para ver. Además, tiene una zona de juegos, donde niños y no tan niños pueden jugar. Desde luego, nosotros nos lo hemos pasado como enanos. :)



El barco impresiona, ya que nada más entrar te das con él de bruces y tienes que mirar para arriba para poder verlo entero. Puedes visitar el timón y hacer el lerdo por la cubierta como nosotros o ir a visitar los pequeños camarotes y la sala de máquinas. Uno de los museos que más me ha convencido.






En cambio, el Norsk Maritim Museum... No hay mucha cosa la verdad, a no ser que te guste el mundillo de navegar en el mar, que no es mi caso. Hay distintas salas con distintas maquetas de barcos y así. Tiene la opción también de jugar con unos barquitos en una piscina de agua, pagando por supuesto. Puede que el echo de que estábamos ya un poco hartos de ver barcos y que nos dolían los pies hayan influenciado en mi opinión.

Lo mejor de este museo ha sido que nos han dado de merendar un té y un bollito. Inauguraban una nueva exposición, y para celebrarlo pues dan comida. Lo dicho, la merienda de lo mejor del museo. :)



Ya eran las cuatro de la tarde, hora en la que cierran la mayoría de los museos por estas fechas, así que hemos cogido el barco y vuelta para el centro. El barco nos ha dejado al lado del famoso Centro del Nobel de la Paz. Es uno de los que cierra más tarde así que para dentro nos hemos ido.
Es un museo curioso, aunque lo que más me ha gustado es como lo presentan de cara a los niños. Hay pequeñas maletitas en las que unos dibujos animados presentan a algunos de los galardonados y las razones de ello. Todo esto por el camino hasta llegar a la habitación principal del museo.


No hay mucho para ver tampoco, y se podría resumir en la habitación mencionada, en la que hay unas pantallitas donde están todas las personas y organizaciones que han recibido el premio desde los primeros años hasta hoy en día.


Para el hostal a descansar un poco los pies, que todavía no había terminado el día.


martes, 15 de abril de 2014

Segundo día por Oslo I

El día de hoy se plantea como uno de los más duros del viaje. Una vez que nos hemos levantado y desayunado, hemos cogido el tranvía para bajar hasta el centro. Nuestro objetivo de hoy es visitar la isla Bygdøy.

Para llegar allí hay unos barquitos que salen todos los días desde el puerto de Oslo, detrás del ayuntamiento. Nosotros hemos tenido suerte y justo el bote empezaba a funcionar hoy. Mirar bien los horarios, ya que depende en que época del año no hay barcos o la frecuencia con la que funcionan deja mucho que desear. La segunda opción es coger el número 30, que te lleva hasta la isla también. Por cierto, el viaje en barco entra en el Oslo Pass.

Durante el fin de semana, en el puerto se pueden ver pequeños barcos vendiendo pescado fresco, y la verdad es que parece que tienen bastante éxito. Por internet, había leído que a veces se podían comprar gambas recién pescadas en Oslo, supongo que ese es el sitio.

El primer museo que hemos visto ha sido el Norsk Folkemuseum. En este museo podemos visitar casas antiguas y otras algo más modernas. Cuando entras al museo, te encuentras con una gigantesca plaza, en el que puedes ir tanto a la izquierda como a la derecha.

Primero nos hemos metido por el camino de la derecha, donde nos hemos encontrado con las casas más antiguas de la exposición. Todas las casas son de madera, y en el panel que encuentras junto a ellas, pone tanto la región desde las que las han traído como su año. La verdad es que había algunas muy viejas pero muy bien conservadas. Entre los edificios de madera hay una iglesia de madera del 1200.

En medio de todas las casitas también hay una pequeña granja con vacas, cerdos, gallinas y un caballo. Es un buen sitio para ir con niños, ya que les enseñan la vida que había antes en la granja y así.






Lo malo de tanta casa, es que al final te parecen todas iguales. En algunas de ellas se puede entrar, y te encuentras a gente disfrazada con los trajes tradicionales, Hay que mencionar que en el pack también viene el susto que te meten.

A mí la parte que más me ha gustado se encuentra en la izquierda de la mencionada plaza. Son casitas más modernas, y todo está organizado como si fuese un pueblito. Puedes entrar a casi todas ellas, con sus objetos originales y así. También hay bancos, una gasolinera y tiendas.La que más me ha gustado es la tienda de las golosinas y chocolatinas. Me ha parecido que estaba muy bien adornada etc. Tipo años 60-70 yo creo. Esta parte de lo más bonito del museo.

A parte, de las casitas, hay unos edificios más grandes con distintas exposiciones que también están interesantes. Entre una cosa y otra, nos hemos pasado más de dos horas dando vueltas por allí.





El siguiente museo que está por la zona es el Vikingskipshuset, vamos, donde están los barbos vikingos. Hay tres barcos, pero entero-entero solo hay uno. Desde luego es uno de los museos más bonitos de Oslo, sobre todo si te gusta lo relacionado con estos magníficos navegantes. Además de los barcos, también se pueden ver otros objetos encontrados junto a los barcos, y puedes leer la historia de cada uno de ellos.


Es un museo pequeño, por lo que no se tarda mucho en ver, pero merece la pena visitarlo. No se ven “Drakkar” originales todos los días.





Tanto el folk museo como el de los barcos están los dos en la misma zona, pero los otros tres que nos tocaba visitar están en otra zona. Está la opción de coger el autobús y que te lleve hasta ellos o ir andando. Esta última es la que hemos elegido nosotros. Y no están lejos la verdad, unos 10-15 minutos andando acompañados en todo el momento por señales que guían. Se llega fácil.

lunes, 14 de abril de 2014

Primer día de turisteo en Oslo II


La mayoría de museos cierran sobre las cuatro de la tarde por estas fechas, por lo que ahora ya solo nos quedaba visitar cosas al aire libre. Lo primero que hemos hecho y que nos pillaba de camino ha sido uno de los símbolos de Oslo: la ópera.


La verdad es que es muy bonita tanto por fuera como por dentro. Además, puedes subir a la parte de arriba y ver parte de la ciudad y las islas que la rodean. Aprovechando que sale el sol y los noruegos son como los caracoles, la cristalera estaba llena de gente, no hemos sido menos y nos hemos tumbado un ratillo, que las piernas lo necesitaban.


 






Lo último que hemos visitado ha sido el parque Eckeberg donde hay esculturas esparcidas por ahí. No está mal, pero si no tenéis muchos días tampoco os perderíais gran cosa, a no ser que os guste el arte moderno o contemporáneo.


Después de un largo día, no hay como llegar al hostal, una duchita, cena y tumbarse en la cama. Eso sí, el día todavía no había terminado. Para acabar este ajetreado día, habíamos pensado ir al “Ice-bar”, pero justo hoy una pareja lo había reservado para las fotos de su boda. Media vuelta para comprar un chocolatito caliente con un bollo en un Narvesen (25nok-unos 3 euros) mientras hemos dado una vueltilla por la ciudad de noche.

Definitivamente Oslo gana de noche.